La situación de la liderazgo de la mujer en el sector de la comunicación y su menor presencia en los altos puestos de la comunicación política puede explicarse por una combinación de factores culturales, estructurales y de género.

El sector de la comunicación (periodismo, relaciones públicas, marketing) ha sido históricamente más inclusivo para las mujeres. Muchas mujeres ocupan cargos relevantes en agencias de comunicación, medios de prensa, y sectores de marketing. Esto se debe en parte a que la comunicación ha sido vista como un área relacionada con habilidades «blandas», tradicionalmente asociadas con competencias femeninas, como la empatía, la colaboración y la sensibilidad interpersonal. Esto ha permitido a las mujeres desarrollar carreras exitosas en este ámbito.

La comunicación política, por el contrario, está estrechamente vinculada al poder y la toma de decisiones en la esfera pública, un espacio que históricamente ha estado dominado por hombres. Esta dinámica influye en que los roles estratégicos de alto nivel, como la comunicación política, tiendan a ser menos accesibles para las mujeres, ya que requieren una cercanía a los círculos de poder.

En muchos sectores, incluidas la política y la comunicación política, las mujeres se enfrentan a un conjunto de barreras invisibles que dificultan el acceso a los niveles más altos de poder y toma de decisiones. La comunicación política requiere un acceso directo a líderes y altos cargos políticos, y muchas veces esos círculos de influencia siguen siendo dominados por hombres, lo que hace que las mujeres encuentren mayores dificultades para llegar a esos puestos.

En el ámbito de la comunicación estratégica política en España, apenas una decena de mujeres han destacado por su rol, no tanto como directoras, pero si como consultoras, estrategas y asesoras de comunicación para partidos políticos y líderes. Estas son algunas de las figuras más influyentes:
Verónica Fumanal, una de las estrategas políticas más conocidas en España. Fue directora de comunicación de Pedro Sánchez y Albert Rivera en distintas etapas, y ha trabajado en diversas campañas electorales. María Claver es periodista, analista y consultora política. Ha trabajado como asesora de comunicación en campañas de centroderecha y es una figura habitual en medios televisivos como comentarista política. Maritcha Ruiz es una consultora de comunicación política. Su enfoque está centrado en la comunicación digital y en el diseño de estrategias innovadoras para movilizar a los votantes y gestionar la reputación de los políticos. Carmen Martínez Castro, fue una de las principales asesoras de comunicación estratégica del Partido Popular. Tuvo un papel clave en la gestión de la comunicación gubernamental y fue responsable de las estrategias mediáticas durante el mandato de Rajoy. Irene Lozano fue secretaria de Estado de la España Global, cargo en el que diseñó estrategias de diplomacia pública y reputación internacional para el gobierno español, bajo Pedro Sánchez. Su rol en la comunicación estratégica se centró en mejorar la imagen de España en el extranjero y coordinar mensajes con las instituciones internacionales.
Isaura Leal es una experta en comunicación política y estratégica dentro del Partido Socialista (PSOE). Ha trabajado en la elaboración de discursos y estrategias electorales, y ha tenido una participación activa en la planificación de campañas electorales a nivel regional y nacional. Noelia Vera, exdiputada de Unidas Podemos y exsecretaria de Estado de Igualdad, tuvo un papel clave en la comunicación estratégica de su partido para movilizar a sectores progresistas y feministas. O Carmen Fernández Morán, quien fue directora de comunicación de la Vicepresidencia del Gobierno con Carmen Calvo (PSOE) y ha tenido un papel destacado en las estrategias de comunicación institucional y en el diseño de mensajes clave para el gobierno.


Estas mujeres han tenido una notable influencia en la forma de planificar, gestionar y ejecutar estrategias de comunicación política en España, tanto desde dentro de los partidos como desde la consultoría. Su trabajo se centra en la creación de narrativas políticas, imagen pública, comunicación digital y gestión de crisis, elementos esenciales en la política moderna.

La consolidación de la mujer en la dirección de comunicación política ha dado un salto cualitativo con el nombramiento Susie Wiles, una figura clave en la política estadounidense, especialmente relevante como una de las principales estrategas detrás de las campañas de Donald Trump.

Wiles es conocida por ser una de las pocas mujeres que ha desempeñado un papel crucial en la comunicación y estrategia política del presidente, destacándose en un entorno tradicionalmente dominado por hombres.
Su habilidad para trabajar en los márgenes de las campañas, sin ser una figura mediática prominente, la ha convertido en una de las figuras más influyentes en la comunicación política de Trump. Se la considera la primera mujer en liderar, de manera destacada, la estrategia de comunicación de Trump a nivel estatal y nacional, rompiendo barreras en un equipo dominado principalmente por hombres. Wiles también es reconocida por su capacidad para manejar crisis y situaciones de alta presión. Durante las elecciones, tuvo que lidiar con momentos críticos, incluyendo controversias en torno a las campañas y las constantes tensiones internas del equipo de Trump.

El ascenso de Susie Wiles como una de las principales figuras de la campaña de Trump es significativo no solo por su éxito en las elecciones, sino también por el hecho de que ha roto barreras en un entorno donde los principales estrategas y asesores suelen ser hombres. En un equipo como el de Trump, conocido por ser especialmente competitivo y, a menudo, caótico, Wiles ha demostrado ser una pieza fundamental, logrando mantener un enfoque estratégico en medio de la turbulencia.


El éxito de Wiles ha abierto la puerta a más mujeres que quieran involucrarse en la estrategia y la comunicación política al más alto nivel. Su capacidad para manejar grandes campañas en estados clave y su enfoque en la efectividad electoral, más que en la búsqueda de titulares mediáticos, la convierten en un ejemplo a seguir para futuras generaciones de mujeres en la política.


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